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MAY 21, 2023

La revolución urbana: Descubre el nuevo paradigma de las ciudades en la era digital. Parte 1

by Capitalista Rebelde

En este artículo exploraremos la evolución de las ciudades a lo largo de la historia para poder terminar profundizando en la nueva y excitante etapa que se nos avecina con el tsunami tecnológico que está cambiando nuestras formas de vida.
El desarrollo de la agricultura y de la ganadería permitió al ser humano asentarse y vivir de forma permanente en terrenos fijos. Adiós al nomadismo. Hola, sedentarismo. Apenas hace dos décadas, eran más las personas que vivían en zonas rurales que las que habitaban zonas urbanas, pero esto ha cambiado. Hoy, cerca del 56% de la población total del planeta vive en ciudades, en una tendencia que sigue creciendo.
Por ello, las urbes suelen construirse en sitios con ventajas geográficas. Por ejemplo, sabemos que, en la Edad de Bronce, muchas de las primeras ciudades de la humanidad se construyeron cerca de rutas de transporte. Del proceso de colonización de América se deduce que áreas cercanas al océano, con abundantes minerales preciosos, como oro y plata, o con un clima menos conducente a enfermedades tropicales, atrajeron a un mayor número de colonizadores.
En un reciente trabajo, Cuberes y Farolfi (2020) estudian los factores que determinaron la localización de las capitales de los países africanos y de los Estados Unidos, distinguiendo entre motivos puramente geográficos, como la proximidad al mar, y estratégicos, como la proximidad a la frontera de países con los que se dieron más conflictos bélicos en el pasado.
Las ciudades, al final, son la expresión del crecimiento y desarrollo cultural, político y tecnológico de la civilización humana. Han desempeñado un papel crucial en el curso de la historia de la humanidad. En este artículo exploraremos la evolución de las ciudades a lo largo de la historia para poder terminar profundizando en la nueva y excitante etapa que se nos avecina y que aún se encuentra por escribir. 
Es interesante saber como dato curioso que la primera ciudad que ha conocido el hombre fue seguramente Damasco, allá en el año 9.000 a.d.C. Mucho más tarde, los antiguos griegos desarrollaron una forma única de ciudad-estado conocida como polis que funcionaba de forma autónoma e independiente con sus propias leyes, costumbres y sistema político. Ciudades como Atenas y Esparta se hicieron famosas por su poderío militar y sus logros culturales, cuyos legados aún siguen vivos hoy en día. Bueno, la “democracia” de Pericles, tal vez no tan viva.
En la Edad Media surgió el sistema feudal, que descentralizó el poder y la autoridad. Esto condujo al crecimiento de pequeños pueblos y ciudades, en los que los señores y obispos locales se convirtieron en los centros del poder político y económico. En la cúspide del poder se encontraba el emperador o el rey y, en la base, los campesinos, que estaban supeditados a los nobles y clérigos, que ocupaban la posición intermedia en la sociedad y ejercían el poder con autonomía e independencia.
En la antigüedad, la ciudad era a menudo el centro del poder político y económico, y la clase dirigente de la ciudad controlaba los asuntos del territorio circundante. Este era el caso de las ciudades-estado griegas y del Imperio Romano. En la Europa medieval, los señores o reyes locales solían conceder cartas a las ciudades, lo que les otorgaba cierto grado de autonomía y autogobierno.
Las instituciones que rigen las ciudades constituyen otro elemento clave para entender su evolución. En un trabajo que estudia el crecimiento de las ciudades medievales, DeLong y Shleifer mostraron que las ciudades de la Europa Occidental gobernadas por regímenes absolutistas crecieron mucho menos que aquellas que funcionaban con otros sistemas políticos. Por su parte, Acemoglu y Johnson, encontraron que las ciudades-estado del norte de Italia crecieron mucho más rápido que el resto de ciudades europeas en la Europa Renacentista, debido, en gran parte, a que sus instituciones consiguieron un equilibrio entre el poder del Estado y el del pueblo. Según los autores, este tipo de gobierno favoreció que las ciudades establecieran instituciones que impulsaron sus posibilidades comerciales. El grado de centralización de un país también implica un mayor crecimiento de algunas ciudades, sobre todo de las más grandes.
Los estudios de Ades y Glaeser subrayan, a su vez, el papel decisivo en el crecimiento de un sistema de ciudades de las instituciones cuando evidencian que la concentración de la población urbana en una única ciudad es claramente mayor en las dictaduras que en las democracias. En efecto, los países gobernados por dictadores cuentan con ciudades centrales cuya población media supera en un 50 por ciento a la de las ciudades centrales de países gobernados democráticamente.

                            “Una gran ciudad no debe confundirse con una populosa”
                                                                        Aristóteles



Volviendo a nuestro recorrido histórico, la Revolución Industrial trajo consigo profundos cambios en la naturaleza de las ciudades, con el crecimiento de grandes centros industriales y comerciales como Manchester, Liverpool y Birmingham en Inglaterra. Estas ciudades se caracterizaban por sus fábricas, molinos y almacenes, que funcionaban con máquinas de vapor. El crecimiento de la industria provocó una afluencia masiva de personas a las ciudades, y muchos abandonaron las zonas rurales para encontrar trabajo en las fábricas y molinos. El auge del capitalismo y el crecimiento del sistema fabril dieron lugar a una nueva relación entre las ciudades y los estados. Los gobiernos nacionales empezaron a desempeñar un papel más activo en la regulación y el control de los asuntos de las ciudades, y la planificación urbana se convirtió en una herramienta clave para gestionar el crecimiento y el desarrollo de las mismas.
Los siglos XX y XXI han sido testigos del continuo crecimiento y desarrollo de las ciudades, con nuevas tecnologías e ideas que dan forma a la naturaleza de la vida urbana. La ciudad moderna se caracteriza por sus rascacielos, centros comerciales y redes de transporte. Ciudades como Nueva York, Panamá y Shanghái se han convertido en símbolos del poder económico mundial. 
Cabe recalcar que en el siglo XX, la relación entre las ciudades y las regiones locales con los estados, se ha hecho aún más compleja. A medida que las ciudades crecían y se diversificaban, los gobiernos locales empezaron a desempeñar un papel más destacado en los asuntos de las ciudades. En muchos casos, los intereses de las ciudades o regiones empezaron a divergir de los del Estado, lo que provocó tensiones y conflictos entre los gobiernos locales y nacionales. Tanto poderío económico y, por tanto, político, han acaparado algunas regiones del mundo, que pueden superar con creces el PIB de la unión de los países más importantes del mundo.
Regiones del mundo con más poder económico que la unión de varios Estados
Regiones del mundo con más poder económico que la unión de varios Estados
Hemos podido ver cómo la evolución de las ciudades ha estado estrechamente vinculada al concepto de Estado y poder. Desde las antiguas ciudades-estado griegas hasta las modernas metrópolis del siglo XXI, las ciudades han desempeñado un papel crucial en la configuración del curso de la historia de la humanidad. A medida que las ciudades sigan creciendo y cambiando, su relación con el Estado seguirá evolucionando. 
La transformación industrial supuso otro salto cualitativo en la evolución de la vida de los citadinos. Hoy en día, vivimos en la era digital, y por ende, de nuevo se ha transformado la forma en que las personas interactúan entre sí. La ciudad se ha convertido en un centro de información y comunicación. Hoy en boca de todos, podemos estar hablando de las “smart cities” de lo cual surgirán nuevos retos y oportunidades en los próximos años.
El auge de las ciudades inteligentes ha sido aclamado como una nueva era de planificación y gestión urbanas. Con la proliferación de las nuevas tecnologías, las ciudades se están volviendo más eficientes, sostenibles y conectadas que nunca. Sin embargo, el concepto de ciudades inteligentes también ha suscitado preocupaciones sobre el papel de la tecnología en la sociedad y el potencial de nuevas formas de desigualdad y explotación.
Una de ellas, es la idea del tecnofeudalismo. Este término se refiere a un sistema en el que los ricos y poderosos controlan las tecnologías y los recursos esenciales para la vida moderna, creando una nueva forma de feudalismo en la que el resto de la sociedad queda reducida a un estado de dependencia. En el contexto de las ciudades inteligentes, el tecnofeudalismo plantea interrogantes sobre quién controlará las ingentes cantidades de datos generados por los sistemas urbanos y cómo se utilizarán esos datos para configurar el futuro de las ciudades y sus ciudadanos.
Si nos encontramos viviendo en un mundo digital donde todos nuestros activos y accesos a sistemas públicos son digitales, ¿corremos el riesgo de que algún día nos puedan “apagar” por no secundar las ideas o políticas del gobierno de turno? 
El sistema de crédito social es una forma de control del comportamiento del ciudadano vía la Identidad digital. De tal forma, será más fácil implementar una agenda política, castigando o incentivando determinadas acciones o comportamientos que se busquen por parte de los planificadores centrales.
Toda interacción que se realice con la ciudad, desde el uso del transporte público hasta el consumo energético, pasando por todos los pagos con tarjeta en comercios o transferencias vía bancos, quedarán registrados en tu identidad digital. Con toda esa información obtenida en tiempo real, se podrá determinar tus patrones de consumo futuro o conocerte tan bien, que podrás ser manipulado sin darte cuenta.
¿Qué puede pasar cuando todos esos datos que se generan en una ciudad los controlan empresas y gobiernos? ¿Te podrían excluir de la participación social? Imagina un futuro donde no puedes salir del país o no tienes acceso al transporte público porque tu puntuación es muy baja. Tristemente, esta distopía ya sucede en China, aunque algo similar ya ocurrió con el pasaporte Covid en Italia. Lo que pone de manifiesto es que los ciudadanos ya no tienen acceso de raíz al sistema que los gobierna.
El final más obvio es que los Estados, siempre estarán más ávidos de vigilancia y de control a medida que la población deje de confiar en el correcto funcionamiento de sus sistemas públicos y comiencen a solicitar una nueva fórmula de gestión tanto de sus derechos como de sus ciudades. La situación siempre empeora cuando existe una combinación de corrupción generalizada, una gran deuda nacional, una alta carga impositiva e ineptitud de la parte dirigente.
Una posible respuesta a esta preocupación es el concepto de criptopatrimonio. La cripto propiedad se refiere al uso de la tecnología blockchain para crear nuevas formas de propiedad y de gestión. Mediante el uso de blockchain, es posible crear sistemas descentralizados resistentes a la concentración de poder en manos de unos pocos. En el contexto de las ciudades inteligentes, las criptomonedas podrían utilizarse para crear nuevos modelos de propiedad y control de las infraestructuras y los servicios urbanos. La función pública sería totalmente transparente.
Imaginemos un futuro donde los ciudadanos sean los verdaderos dueños y gestores de sus ciudades, donde los datos sean protegidos y utilizados para el beneficio común, y donde la tecnología sirva como una herramienta para mejorar la calidad de vida de todos. En este escenario, las ciudades inteligentes se convierten en lugares de inspiración, creatividad y oportunidades, donde la colaboración entre la sociedad, el gobierno y las empresas impulsa el progreso y la sostenibilidad.
Muchas gracias por leerme.
Alejandro Palomar
Un capitalista rebelde sobreviviendo a la locura de nuestros políticos
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